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viernes, 21 de agosto de 2009

PRINCIPE DE LOS PRINCIPIOS



A veces en sueños suelo encontrar un orden exacto a los hechos que allí suceden. Tienen sentido, se alcanza a sentir claridad, pueden ser descifrados. Pero como una burbuja que estalla tan pronto como el sueño nos transporta a la vigilia todo ese sentido deja de serlo. Esos frescos recuerdos comienzan a revelarse como patéticos, anárquicos, vergonzosos, es decir: sin absoluto sentido.
Intentando (aún continúo insistiendo) descubrir con qué parámetros analizo mi satisfacción onírica pude extraer algunas conclusiones rescatadas durante mis zambullidas nocturnas, como estos Principios (se llaman así pues por algún lugar se empieza):


PRINCIPIO DEL ORDEN

Se hace notorio un orden en todas las cosas. Un encadenamiento de sucesos. Existen estratos de vida superior e inferior. Hay un principio y un fin en los procesos, en la vida. Todos ellos están atados hacia una dirección. Siguen una evolución, y la misma tiene como medida el tiempo. La velocidad es relativa a cada proceso, pero todos invariablemente coexisten dentro de un mismo tiempo.

PRINCIPIO DE LA VOLUNTAD

Cualquier acción que emprendamos está iniciada por la voluntad, salvo las que tendemos a realizar por automatismo. La voluntad nos destaca como humanos. Es la que precede al deseo
Según podemos, la voluntad es el poder de elección de la conciencia, el sentir y la acción dirigida por ellos.

PRINCIPIO DEL AMOR O DEL BIEN

Para amar es necesaria la libertad. No podemos amar desde la falta de libertad. En el acto de amar activo no se puede obligar a nadie a recibir nuestro amor. Amar en libertad es hacer el bien. Hacer el bien da sentido al orden, estimula la voluntad y gozamos de esa libertad.

viernes, 26 de diciembre de 2008

DULCES SUEÑOS



Las tormentas representan fuerzas creadoras, la fertilidad y la reproducción. El trueno y el relámpago simbolizan una destrucción o regeneración. Estas son representaciones que desde la edad de piedra el hombre viene interpretándolas. Pero también los sueños tienen sus significados. Nuestra otra vida subconciente suele entregarnos datos para comprender mejor la real.

Dicen que soñar con tormentas es siempre negativo y símbolo de situaciones adversas, que deberá vivir quien lo sueña.

Soñar que presenciás una tormenta, significa que deberás librar una lucha aplastante, acontecimientos imprevistos que acabarán en catástrofe en tus negocios o en tu vida laboral.

Soñar que ves una tormenta también representa tus miedos interiores, que no lográs expresar, como rabia, enfado, confusión, falta de decisión...Por decir algo positivo, soñar con una tormenta podría ser tu parte espiritual, que emerge y te hace consciente de otra forma de ver las cosas.
Yo me quedo aquí. Pues la maldita obsesión que tengo por las tormentas hace que si no las vivo las sueñe, y soñarlas pueden ser entonces tan nefastas como el granizo al agricultor desprevenido.

También dicen los interpretadores de sueños que soñar que te guarecés o te cubrís de una tormenta, significa que a pesar de todos los problemas que se te puedan presentar, vos sabrás afrontarlos y sabrás encontrar una solución a todo.

Con esta última interpretación, después de todo, una buena póliza contra granizo podría resultar en un efectivo antídoto contra pesadillas indeseables, ya que las tormentas suelen traer al granizo de regalo. El granizo también tiene su significado onírico, pero esa es otra película, perdón, otro sueño.