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jueves, 4 de diciembre de 2008

LA OSCURA LOGICA DEL IGNORANTE CAMPESINO




Leyendo días atrás un post del blog vecino “La Curiosa Sociedad de los Carnotistas” de Ulschmidt, que aquí comparto, me topé con un tratado sobre conductas o procederes racionales frente al azar. El autor asienta que:

“… es tan raro el granizo en zonas urbanas que el cliente casi exclusivo de estas pólizas (seguro contra granizo) es el agro. Pero no es que el granizo sea más común en el campo: es tan raro como en las ciudades, sólo que es campo casi todo el territorio y por tanto siempre hay una granizada, aquí o allá. En la gran llanura es un fenómeno muy azaroso y muy puntual. Por tanto los habitantes de una aldea en particular no sienten que son particularmente amenazados, porque hace muchísimo que no ven un caso de esos. "Acá no cae granizo" dicen "a cuarenta kilómetros de acá, sí, el año pasado". En realidad ahí si cae granizo, o a cuarenta kilómetros o a cien. Depende cuando te toque.

Así que los ignorantes campesinos salen a comprar seguros después que sí cayó granizo ahí, mientras que los de más allá no compran porque hace mucho que allá no cae. Esto trae el problema a las aseguradoras de que sólo venden donde hubo recientes casos, y en resto del territorio muy poco, y eso las deja muy expuestas: el negocio de una aseguradora es venderle a una gran masa y juntar un gran fondo de respaldo y pagar a los pocos que tengan siniestros.

Si venden en focalizados puntos puede que se embolsen la prima por décadas... o que deban pagar fortunas si el fenómeno se repite en esos pocos puntos. Mucho riesgo. Por tanto suben la prima. Pero los campesinos saben la regla de tres simple: "tres por ciento? es como perder una cosecha cada treinta años. El granizo no es tan frecuente. Me roban, prefiero correr el riesgo".


Y entonces fracasa el seguro contra granizo…”


Es cierto lo que afirma Ulschmidt en su blog. Lo que quizá desconozca es que existen compañías que tienen el empeño en bajar costos, y hacen de dicha práctica un estilo y una razón de su existencia, y lo que obtienen con semejante esfuerzo es reducir solamente un punto porcentual. Pero analicemos nuevamente la lógica del ignorante campesino con esta nueva propuesta: "dos por ciento? es como perder una cosecha cada cincuenta años. En medio siglo el granizo es frecuente. Prefiero NO correr el riesgo".

La ley de las proporciones nos demuestra así que un insignificante punto en el valor de la prima equivale a 20 años de exposición al riesgo. Esto demuestra que los campesinos de ignorantes tienen poco. Y las compañías de seguros de granizo que toman la reducción de costos como un horizonte, bien justificado tienen sus procederes.

Para ello configuran estas empresas en cooperativas, tienen nóminas de empleados mínima, confían en sistemas informáticos de última generación y los productores de los seguros son sus propios asociados. En la carrera por bajar costos este tipo de compañías lleva siempre la delantera, y la oscura lógica de los campesinos tiene ahora un Albedo significativo: brillante!

domingo, 30 de noviembre de 2008

NO TODO LO QUE VIENE DEL CIELO ES BUENO



Esta es la bienvenida al blog. Los puntos de vista demuestran muchas veces que los hechos o acontecimientos pueden llegar a resultar diferentes. Intentaré ofrecerles una perspectiva distinta con información, comentarios y opiniones relacionados con el clima, los seguros, el cooperativismo y lo que considere ayude a encarar otra visión de las cosas.

El nombre de este blog refiere a un particular subproducto de un intercambio energético de la naturaleza. Un producto que tiene una masa, que arrastra una inercia, que tiene una composición acuosa y que suele generar daño. Pero el tema que nos compete en definitiva es a quién produce el daño.

Un vegetal, un animal, una instalación, una persona. De todos estos candidatos a sufrir deterioro por el granizo el más desprotegido es el primero de ellos. ¿Porqué?, porque la superficie expuesta es infinitamente superior, porque son inamovibles, porque es imposible cubrirlos físicamente con semejante extensión, y porque son más débiles y vulnerables a los impactos.

Pero si estas vegetaciones se corresponden a cultivos, es decir, a un producto laborado por el hombre entran en juego otros riesgos: los económicos.

Si el granizo sigue siendo aun inevitable, los riesgos citados se pueden minimizar o se eliminan mediante la contratación de una adecuada póliza de seguros especializada en productos agrícolas.

Como vemos en el ejemplo citado, hemos modificado el destinatario del daño. Podemos evitar entonces que redunde en nosotros. El factor agresor ya no sería una tormenta granicera, sino quizá nuestra propia ignorancia. El riesgo de jugar con el clima (apostar a que cae o no cae) es muy alto.

A esto lo llamo cambiar el punto de vista. Y si comprendemos y aceptamos a estos procesos abióticos de la naturaleza como una necesidad de equilibrar sus fuerzas, puede que hasta resulte bueno todo lo que desde el cielo llegue.